El primer sorbo y apenas alcance a ver la silueta de una pareja a través de las ventanas de un café, un suspiro se me escapa (en secreto).
Times Square , NY, empujo la puerta de vidrio del Starbucks, respiro y percibo la combinación de café y sus esencias. (Predomina uno en el ambiente).
- Can I have 2 Mint Moka …Please? – Pregunto en ingles y con un acento extraño.
Me abrazas tiernamente, mientras esperamos nuestro café. Transcurren alrededor de 5 minutos y seguimos abrazados.
Nos entregan el café y extiendes tu brazo izquierdo señalando los bancos que están junto a la barrita con la ventana de vidrio, como preguntándome si quiero sentarme. Yo sonrío. Son bancos de madera, altos. Platicamos de lo afortunados que somos al estar ahí… Juntos.
Estamos sentados de frente al vitral en donde se alcanzan a ver (aun encendidas) las luces de un anuncio de Coca-Cola color rojo, y que a pesar de ser temprano en la mañana aun se siente el encanto de la diversión de la noche anterior.
El segundo trago de mi café, y vamos caminando tomados de brazos entre taxis amarillos y tiendas de souvenirs, nos detenemos antes de cruzar la calle y mientras esperamos a que la luz roja cambie, me acomodas bien mi gorro color rojo que acabo de comprar y yo ajusto tu bufanda verde alrededor de tu cuello. Una fotografía. Nos besamos.
Es el tercer trago de café, y sonriendo me encuentro de regreso en mi oficina, frente a mi, una laptop, y con esta sensación de no haber probado este café hace mas de un año concluyo que no todo ha sido amargo, las memorias intactas de lo bueno se quedan en mi.
Este post fue escrito mientras escuchaba dos canciones de Jack Johnson: “Angel” y “Better Together”
Los taxis amarillos, y la larga espera de las luz peatonal da una muy vívida sensación neoyorkina.
Es un apunte muy nostálgico.
Además, hay algo en el aroma y en el gusto que, no sé cómo, permanece ahí siempre.
Seguiré leeyendo.